En la mañana del 2 de marzo de 2026, mientras las alarmas sonaban en el sureste de Turquía, los operadores españoles de la Batería de Misiles Patriot destacada en Diyarbakir ejecutaron el procedimiento de intercepción que habían ensayado cientos de veces. En menos de 90 segundos, un misil balístico de corto alcance iraní fue destruido a 25 kilómetros de altitud. No hubo víctimas en tierra.

"Cuando el sistema detectó el lanzamiento, el equipo español actuó con una precisión y una calma que nos llenó de orgullo. Son profesionales de primer nivel. — General turco Mehmet Yilmaz, comandante de la base de Diyarbakir
Un equipo curtido en el frente
La unidad española, perteneciente al Mando de Artillería Antiaérea (MAAA), lleva desplegada en Turquía desde 2015 como parte de los compromisos de España con la OTAN en el flanco sur. Los soldados han vivido la escalada del conflicto desde dentro, adaptando sus procedimientos a amenazas reales mientras el resto de Europa seguía el desarrollo desde la distancia.


El teniente coronel al mando de la batería describió el momento en un mensaje interno que ha trascendido: 'Todo el equipo funcionó como un reloj. Cada soldado sabía exactamente lo que tenía que hacer. Fue el resultado de años de entrenamiento conjunto con nuestros hermanos turcos.'
Camaradería en el campo de batalla
Las imágenes de soldados turcos y españoles abrazándose tras la intercepción recorrieron las redes sociales durante horas. El Ejército turco publicó un comunicado agradeciendo la profesionalidad de los aliados españoles, y el Ministerio de Defensa español destacó el éxito de la misión. España no es un país de segunda fila en defensa colectiva: es un socio fiable que cuando se le necesita, está y actúa.

